Las parpadeantes luces de Eels

Me he levantado bajo un cielo tapado por nubes que presagian lo que puede llegar a ser otro día triste, amenazando otro día de lluvia. No soporto los días así.
Me noquean. Cuesta levantarse sin los rayos de Sol cerrándote los ojos.
En días así me parece aún más necesario saber escoger las primeras canciones del día, colocarte los auriculares y decidir, a través de la música, cómo empezar el día. Un ritual tan estúpido que he convertido en innegociable.
Hoy me he decantado por Eels, que hacía ya demasiado tiempo que no escuchaba,  y su luminoso y optimista Blinking Lights And Other Revelations, está mejorandome el día.
Mientras lo escucho y escribo estas líneas me doy cuenta que Mark Oliver Everett es uno de los músicos más regulares que me he encontrado.

No tan solo no hay ningún disco de su ya extensa discografía que sea mejor o peor sino que además ofrece una sutil variedad en cada uno sonando con un estilo muy personal.
No es un gran cantante, tampoco es un virtuoso guitarrista pero es uno de los mejores compositores por una simple razón: logra emocionarte con cuatro acordes, usando melodías sencillas y explicando sentimientos complicados con palabras muy sencillas. Parece algo reservado para unos pocos.
Más de treinta canciones tiene el disco Blinking Lights (2005) un discazo que incluso se permite tener el lujo de tener a Tom Waits como colaborador solo para emitir un gruñido en una canción.
Más de diez años ( y diez discos de estudio) han pasado desde Beautiful Freak, con el que muchos nombraron como grupo indie por allá en 1996 cuando salían grupos hasta debajo de las piedras.
Quienes se interesaron y escucharon Electro-Shock Blues dos años más tarde seguro que quedaron extrañados. Era lo mismo pero diferente. Más intenso, más crudo.
El disco, publicado tras el suicidio de su hermana, hizo que escuchara cuarenta veces seguidas
Cancer For The Cure ( incluída además en la película American Beauty).

Pero cuando se le logran adivinar los movimientos y se espera una línea parecida publica Daises of the Galaxy (2000) un disco que me atrevería decir que me convence (si no lo estaba ya) que Eels se convertiría en una de mis bandas favoritas. Una maravilla. Nada que ver con lo anterior.
Pero bajo esa felicidad que pasaba a través de los vientos y las guitarras siempre se esconde el Señor E.
Es el mismo, siempre está ahí.
Así sus siguientes discos se convertían en regalos que uno quería abrir para sorprenderse cada vez que lo abrías.
Es curioso, pero ahora está saliendo el Sol, no como un día de verano, pero si lo suficiente como para vestirse y salir un rato.
Un efecto parecido al de la música de Eels, te reconcilia con el mundo en general si logras dejarte llevar.  En serio, me parece un poco absurdo reivindicar una banda así, sería como hacerlo con bandas  consagradas.
Puede que me haya levantado con las emociones a flor de piel pero una canción como In my dreams está consiguiendo que recuerde que el Sol sigue en el cielo aunque lo tapen las nubes.

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