La banda sonora de tu vida

Rob Gordon, protagonista del libro High Fidelity, tuvo el impulso en un momento de su vida de clasificar los discos de modo autobiográfico. Así podía ver el modo en que había pasado de una banda a otra. Una peculiar manera, como cualquier otra, de ordenar su extensa colección de vinilos. Su misión era tan titánica e imposible que obligaba a muchos lectores (o espectadores en su adaptación al cine) a hacer uso de su memoria para rebobinar lo más atrás posible y recordar las primeras canciones con las que bailábamos, los primeros discos que escuchamos y los que compramos. Las bandas que se convirtieron en nuestras favoritas, aquellas con las que decorábamos nuestras carpetas y las habitaciones.

Lo más interesante del ejercicio es qué sucede para ir de un lado (o grupo) a otro. A menudo tienen un camino claro. Por ejemplo, es lógico ir de Pearl Jam a Nirvana y pararse un poco por Soundgarden. Pero cuando el camino no es tan claro es importante recordar qué fue lo que motivó el desvío. Quizás una novia, un amigo, una revista, un programa de radio, una banda sonora, un videoclip.  Son tantas las posibilidades que el juego así se convierte en divertido.
En mi caso, mis caminos son tan sinuosos que da cierto mareo: pasaba de Bruce Springsteen a Billy Joel, de Supertramp a Tina Turner o de Prince a Janis Joplin sin ninguna verguenza.

También era lógico. Escuchas lo que hay en casa.
Pero tus bandas favoritas, cuando pasan los años, quedan en un rincón especial de tu memoria.
A menudo las olvidas, hasta los ninguneas, incluso las olvidas. Volver a escuchar tu grupo favorito de tu juventud nunca cansa, pero a veces es un ejercicio un poco más complicado por que ya entran algunos recuerdos, sentimientos y experiencias.
Así que muchos optan por dejar de escucharlos durante un (buen) tiempo.
Pero siempre hay alguno inexorable, inmmutable, permanente, al que puedas volver, que está por encima de muchas cosas intangibles, el que nunca falla. El que, en definitiva, define la banda sonora de tu vida.

weld_neil_young
He escuchado WELD de Neil Young cuando hacia tiempo que no lo hacía siendo este uno de mis artistas favoritos. Con semejante disco he llegado a la conclusión que no deben existir los favoritismos, clasificar la música es un ejercicio interminable que te obliga a mirar atrás obligándote a perder lo bueno que queda por llegar.

 

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