Kitty Daisy And Lewis

Kitty Durham, Lewis Durham y Daisy Durham son tres hermanos jovencísimos que sienten verdadera pasión por la cultura musical de los años 40. Tanto que el color les sienta muy mal. Parecen sacados de postales viejas y amarillentas.
En lugar de juguetes se dejaban instrumentos siendo capaces todos ellos de tocar el ukelele, el banjo, la bateria, el piano, el xilófono, el acordeón, la armónica el contrabajo i la guitarra, además de cantar. Tocan Rhythm and Blues, blues, rockabilly, swing y country.
Graban sus discos de forma analógica, como si el tiempo no hubiera pasado para ellos, lo que además le da a su sonido una textura sucia y real.
Su disco homónimo de 2008 se paseó por los festivales más conocidos de la escena mundial, en una estrategia inteligente para situarse en marcos musicalmente ajenos a ellos pero en los que encajaban perfectamente. Tan antiguos que son modernos. Tan increíble como cierto.

Kitty Daisy and Lewis es un disco muy breve – poco más de media hora – pero resulta imposible no entrar en el agujero en el tiempo en la que nos permiten entrar y no salir tan encantado como impresionado.

Aseguran los hermanos Durham que no pertenecen a ninguna escena musical, se muestran encantados de poder participar en sitios donde no tan solo se escucha música contemporánea y transmitir la misma pasión que desatan en el escenario. Tocan incluso con sus padres ( guitarra rítmica el padre, el contrabajo la madre) convirtiendo la estampa en una imagen familiar y acogedora.
Su segundo disco Smoking in Heaven, íntegramente con canciones suyas, explora estilos más diferentes como el ska, el funky e incluso el jazz en unos temas más maduros. Al fin y al cabo, han crecido y ganado experiencia, aunque su juventud es casi insultante.

El impacto del primer álbum disminuye el del segundo pero sería injusto girarle la cara al talento de estos tres hermanos y no estar atento a sus movimientos en el futuro.
Sería imperdonable.