Lucy, la nueva esperanza de Scarlett Johansson

Érase una vez una mujer señalada como la más sexy del planeta.
Desde entonces, su vida ya no fue nunca más la misma.
Marcada como si dicho título fuera una maldición, Scarlett Johansson ha luchado contra viento y marea para reivindicarse una y otra vez para demostrar que es algo más que una mirada, unos labios, unos ojos, y porqué no decirlo, unas tetas y un culo.
Desde bien pequeña, la actriz ha participada de una manera más o menos natural en producciones de todo tipo, hasta que Robert Redford y los Coen la ficharon para sus películas.
Hasta entonces todo bien. Aún conservaba un aire inocente en su interpretación, sin fijarse demasiado en lo bien de iluminados que quedaban sus pómulos.
No sé si a día de hoy aceptaría participar en gamberradas tan divertidas como Arac Attack (2002) o la pequeña película indie Ghost World (2001).
Pero al fin y al cabo todos tenemos que comer.
Aunque si hay que echarle la culpa a alguien se la tenemos que dar a Sofia Coppola, quien la dirigió en la sobrevalorada Lost in Translation (2003) que se inicia, recordemos, con un plano de las bragas transparentes de la joven actriz ocupando toda la pantalla.
A partir de ahí, Scarlett Johansson se convirtió en un personaje más.
Elevada a categoría de estrella y, por tanto, en objetivo de miles de cámaras.
Nunca sabremos si las actuaciones fuera de pantalla, los esfuerzos en ser una femme fatale constantemente, le debe haber cortado el proceso en su crecimiento como actriz.
Porque no nos engañemos, Scarlet Johansson no es una buena actriz. Y aún tenía margen de mejora.
Fue notable en Match Point (2005) pero en todas las demás, la actriz se limita a ser un maniquí con diferente peinado, maquillaje y vestuario. Siempre con la misma cara forzada, como si un paso en falso en su reputación de actriz sexy se pudiera tambalear en cualquier momento e irse al traste un futuro prometedor económicamente. Su mejor actuación, a día de hoy, es en Her (2013) , donde no se la ve en ningún momento.
Todo esto es por la inminente llegada de Lucy (22 de Agosto) dirigida por Luc Besson, la qual todo lo visto hasta ahora promete y mucho, pero desde Leon que uno espera una película suya que esté a su misma altura.
Quién sabe si la interpretación de Scarlett Johansson ensuciará el resultado final, si a partir de ahora toda producción debe ser protagonizada por un actor o un actriz más pendiente de su instagram que de sus dotes interpretativas, que al fin y al cabo, alteran lo que podría ser una buena película.