La sombra de Rosie Larsen

A primera vista el estreno en Junio de la tercera temporada de The Killing parece una idiotez ya que el caso de Rosie Larsen se cerró para siempre y sus dos temporadas parecían suficientes.
Confieso que fruncí el ceño con su renovación.
Nuevo caso, nueva muerte, nuevos personajes pero, eso sí, con los dos detectives tras las pistas.
Sin embargo, todo será diferente.
Es que la muerte lo contagia todo, se transforma en un virus que recorre calles, personas y la asfixia del dolor en cada episodio era tan brutal que costaba salir de él. Conseguía hacer dudar al espectador, te obligaba a señalar al culpable y equivocarse, jugaba a un engaño constante que, en lugar de alejar al espectador le hipnotizaba hasta transformarla en un personaje más.
Queríamos a la pequeña Rosie, sufríamos por su família, queríamos que pillaran al culpable o, mejor, que lo mataran.
Quizás la muerte une más que el amor. En la desgracia muchos encuentran la solidaridad, en la tristeza la manera de mostrarse afectuoso. Tras la muerte por asesinato haya centenares de preguntas y para cada uno de los habitantes de un pueblo relativamente pequeño, la gente empieza a mirar al vecino con maldad. Los amigos se vuelven sospechosos.

Un planteamiento similar pero con un trato completamente distinto es el del planteado por la serie Mayday, donde en una pequeña villa una niña desaparece sin dejar rastro y varios son los sospechosos.
Aunque sus dos primeros episodios se dejan ver, sus cuatro restantes van cuesta abajo.
Lo más atractivo de relatos similares es descubrir qué esconde cada uno de los personajes, cómo intentan engañarte y las cábalas en el sofá de casa se vuelven interesantes por la variedad de las teorías.
Más seria se muestra Boardchurch, con el cadáver de un niño encontrado en la playa de un pueblo costero. La intriga es más intensa, ayudada eso sí, con unas interpretaciones de unos solventes actores como David Tennant (Doctor Who), Olivia Colman (Exile) y Jodie Whittaker (Attack the block, Black Mirror), aunque Tennant tiene un rostro demasiado cómico para el drama.

Las mentiras y los secretos de las personas, al fin y al cabo, son uno de los pilares de series como estas.
Espero que la tercera temporada de The Killing sepa reiniciarse y sobreviva a semejante tarea de la que muy pocas salen indemnes.  Sobretodo pido que tenga el mismo ritmo lento tan característico de la serie como la espesa lluvia de Seattle.