El último intento de Shyamalan

Ay, pobre Shyamalan, convertido ahora en una sombra, ninguneado por la audiencia, despreciado por la crítica, desaparecido su nombre hasta de los tráilers en el último intento del director indio para ganar el terreno perdido, de mano del eficaz y siempre entregado Will Smith (y su buen ojo en los proyectos en los que participa).
After Earth da la impresión de ser una película con un planteamiento atractivo pero del que seguro su evolución la cambiarían todos y cada uno de los espectadores del cine.
Es de esas que están destinadas al fracaso.

Eso no quiere decir que la película no contenga escenas de acción que seduzcan a una gran mayoría
(sobretodo a esos que no se hayan dado cuenta que Shyamalann es el que está tras las cámaras).
Quizás, por una vez, el tráiler no engaña.
Lo cierto es que hay un prejuicio desmesurado al director que no llego a comprender.
El inútil de Brett Ratner sigue dirigiendo como si fuera el John Wayne del siglo veintiuno y aún le llueven los proyectos a Dennis Dugan, el director amiguete de Adam Sandler, que cada día que pasa sigue protagonizando películas de éxito sin que nadie le haya metido un balazo en la rodilla.

El Sexto Sentido, visto lo visto, le hizo más mal que bien, estrenada bajo el nombre del nuevo Spielberg, su idolatrado director. Fue una película correcta, que manejaba bien el tiempo del suspense, y con la que con pocos elementos conseguía una atmósfera si no inquietante, como mínimo, muy personal.
El Protegido, una de las mejores películas sobre superhéroes, un film incomprendido e infravalorado, no dejó buenas vibraciones para Señales, posiblemente su mejor película, donde demostraba, además de ser un buen director con los actores (soberbios Phoenix y Gibson en el diálogo en el sofá), no temblarle el pulso a la hora de mover la cámara. El riesgo que toma Shyamalann en cada encuadre, en el montaje de las escenas, es una virtud que no todos los directores tienen.

Pero, en algún momento, al director se le cruzaron los cables.
Ya no sólo aparecía con escasas líneas de diálogo en todas sus películas sino que En la Joven del Agua,
(una cinta peor de lo que parecía, mejor de lo que dijeron) sus intervenciones pasaron a ganar demasiado protagonismo.
El Bosque, un fraude de proporciones dantescas, terminaba con el misterio a mitad de película y con la paciencia de los espectadores que cerraron a cal y canto la esperanza de que Shyamalan retomara su rumbo.
El incidente, cuya media hora inicial es de lo mejorcito del cine del director, acaba dando vergüenza ajena.
A esas alturas imagino que Shyamalan pensaría que debería escoger un mejor proyecto para su siguiente película.
Y no se le ocurre nada mejor que dirigir The Last Airbender, su blockbuster, con la que ya medio mundo le sitúa en la lista de los peores directores del mundo.
Tampoco nos pasemos, que el dinero que tiene Michael Bay es inversamente proporcional a la ausencia de su talento como director.
En fin, no veo ningún mejor compañero de juegos como Will Smith para After Earth, aunque seguro que el actor habrá tenido en más de una ocasión la última palabra, lo que tampoco parece una mala idea teniendo en cuenta las malas decisiones que ha tomado el director últimamente.
Con un poco de suerte, el bueno de Will le habrá bajado los humos al director y vuelva a ser el que un día fue.
Que tampoco es tan malo.
Respeten, coño.