The Milk


Una de las mejores virtudes que tiene la música es que aunque el paso del tiempo y el ataque indiscriminado de nuevas bandas, géneros y estilos,  a veces – solo a veces-  aparece un ritmo, una canción, una voz o una trompeta que te hacen pensar que nunca ha existido nada antes parecido.

Un nuevo sonido que parece no imitar a nada ni a nadie, y te regala la inmensa sensación que todo es posible. Una emoción perdida entre etiquetas y la abusiva aparición de nuevas bandas – y nuevas formas de acceder a ellas- que nos ha sido robada de aquellos viejos tiempos en los que un disco duraba  hasta que te lo aprendías de memoria. El tiempo entre el individuo y el disco se ha perdido por completo. Quizás por eso cuesta horrores encontrar uno entero espectacular, dejando el protagonismo a las canciones o, lo que es lo mismo, el consumo inmediato. Cuando se usa un verbo como consumir en la cultura, algo falla.

The Milk publicó hace más de un año (All I Wanted Was) Danger, una canción tan fresca e impresionante que auguraba buenas sensaciones para su estreno en largo de esta banda con un cantante con una voz muy personal y un sonido que recuerda a Motown, a Madness, incluso, por qué no decirlo, a The Commitments.
Dejemos la mala costumbre de señalar a bandas con la frase de suenan a como si los hiciera bien.
Y qué si suenan a The Beach Boys, a The Jam, a The Clash o la Orquestra Mondragón.
La intención es disfrutar y entretener.
Si además pueden darte ganas de emocionarte que se quite todo lo demás.
La influencia es lo que te rodea, la vida entera. Somos lo que oímos, vemos y sentimos.
Y las emociones son universales, precisamente por ser únicas.
Tales from the Thames Delta seria un disco estupendo para aquellos viejos tiempos analógicos,  una banda que se consideraría importante si no fuera por la época de abusiva información con la que es difícil tener 45 minutos de tranquilidad para escuchar un disco.
No obstante, para aquellos con prisa, comentar que de las once pistas que tiene el disco, seis de ellos son muy buenos temas y eso es poner una nota alta a un debut.
Producido por Brad Ellis (The Nextmen), el álbum contiene la colaboración del fantástico actor Idris Elba (Luther) en uno del temas. Al fin y al cabo, un buen debut al que vale la pena recurrir más a menudo. Te puede arreglar un día, y si no lo consigue, al menos lo intenta ( y de qué manera!) para que creas que aún queda camino por delante.

Escuchen, si no se les mueve nada por dentro es que no hay nada que hacer. Están muertos.

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